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Sismos, Rocas y Suelos. - Osiris de Leon

Sismos, Rocas y Suelos.

By Alvin Osiris d León Melendez - Vie Feb 03, 11:53 am

La edición de fecha 02 de febrero de 2012 del prestigioso periódico Hoy recoge una excelente entrevista realizada por el Grupo de Comunicación Corripio a los Directivos de la Sociedad Dominicana de Sismología e Ingeniería Sísmica (Sodosismica), la cual contiene una afirmación del Ing. Héctor O’Reilly,  donde dice textualmente que “Una estructura se desploma si el diseño estructural está incorrecto, no importa las características del suelo” y que “si una obra tiene un mal diseño estructural colapsa donde quiera”, afirmación que difiere de lo que demuestran los terremotos de muchas ciudades del mundo.

Pero lo más interesante es que de acuerdo al periódico Hoy, el Ing. O’Reilly lo ha dicho en forma de “aclaración” a una versión (nuestra) difundida en los medios de comunicación en el sentido de que “los edificios construidos sobre terreno rocoso no colapsan ante un terremoto”. Excelente.

Los profesionales dominicanos vinculados por 35 años a la sismicidad, como el Ing. O’ Reilly, deben ver detenidamente el espejo de Haití, como bien lo señala en la misma entrevista el Ing. Leonardo Reyes Madera, y como lo hemos dicho nosotros cientos de veces en los medios de comunicación, porque todas las edificaciones que colapsaron en Puerto Príncipe estaban construidas sobre suelos arcillosos y arenosos, como el Palacio Nacional, la Catedral, el Palacio de Justicia, el hotel Montana, etc., grandes estructuras construidas por ingenieros,  pero al sur de PetionVille no colapsó ninguna estructura levantada sobre la roca caliza, ni siquiera las edificaciones paupérrimas construidas sin el más mínimo criterio ingenieril.

O’ Reilly debe sacar un poco de tiempo para recorrer la carretera que conduce de PetionVille a Fermate, justo a 15 kilómetros al este del epicentro del sismo del 12 de enero de 2010, donde no hay una sola edificación agrietada, ni mucho menos colapsada, por estar sobre roca caliza rígida, mientras casi todas las estructuras emblemáticas de Puerto Príncipe, ubicadas a mayor distancia del epicentro del sismo, pero construidas sobre suelos flexibles, colapsaron verticalmente matando unas 300,000 personas.

Los barrios extremadamente pobres de la zona sur y suroeste de PetionVille, cercanos al epicentro del sismo, construidos por la propia gente, sin ninguna norma ingenieril, sin suficientes varillas, sin cemento de buena calidad,  y que exhiben los graves defectos de pisos blandos criticados por O’ Reilly, se quedaron todos de pie, sin una sola columna afectada por cortante y sin una sola casa colapsada, porque están levantados sobre roca caliza de buena calidad,  mientras los grandes edificios construidos por los grandes ingenieros estructuralistas, sobre suelos arcillosos, sufrieron un vergonzoso colapso nunca imaginado en Puerto Príncipe, y los estructuralistas dominicanos deben aprender de esa experiencia de Haití.

Todos los especialistas de la Sociedad Dominicana de Sismología, incluyendo a  O’ Reilly, saben muy bien que las ciudades de Santiago y La Vega fueron destruidas por los terremotos de 1562 y 1842 por estar levantadas sobre suelos arcillosos y arenosos, pero que la ciudad de Santo Domingo, construida sobre roca caliza coralina, se mantiene de pie después de siete terremotos de magnitud superior a 7.0 Richter, incluyendo uno de 8.1 Richter, y todos sabemos que la ciudad colonial de Santo Domingo fue construida con los mismos criterios de mampostería utilizados en Santiago y La Vega.

De ahí que la diferencia entre la gran destrucción de Santiago y La Vega, en el pasado, y de Puerto Príncipe, hace dos años, versus la ausencia de daños en la ciudad colonial de Santo Domingo, y en la comunidad de Fermate, al suroeste de PetionVille, no fue la ingeniería, sino el comportamiento diferente entre las rocas rígidas que permiten el rápido paso de las ondas sísmicas de cizallamiento, y los suelos flexibles donde las mismas ondas sísmicas de cizallamiento viajan muy lentamente, se amplifican y el suelo vibra largo rato.

Todo verdadero entendido en ingeniería sismo resistente sabe muy bien que el principal responsable del comportamiento sísmico de una estructura es la roca o el suelo del emplazamiento, y que el segundo responsable es la propia estructura, de forma tal que estructuras malas, construidas sobre rocas buenas, como pasó en Haití, se comportan sísmicamente bien, pero que estructuras aparentemente buenas, sin criterios de sismo resistencia, se comportan sísmicamente mal cuando están construidas sobre suelos flexibles, como pasó en Haití, y que es sobre el suelo flexible donde los estructuralistas deben emplearse a fondo para diseñar estructuras verdaderamente sismo resistentes.

Por más mal construidas que hayan estado las principales edificaciones modernas colapsadas en Puerto Príncipe, debieron estar mejor construidas que las edificaciones coloniales de Santo Domingo, porque estas últimas no tienen refuerzos de varillas, ni tienen concreto de alta resistencia, ni fueron hechas cumpliendo un código de sismo resistencia, pues son estructuras coloniales de bloques de caliza coralina, unidos con vieja argamasa de cal, y no colapsaron con el terremoto del 04 de agosto de 1946, de magnitud 8.1 Richter, ubicado a tan solo 150 kilómetros al norte de Santo Domingo.

Quién le dijo a O’Reilly que Nicolás de Ovando tenía en 1535 el código para construcción sismo resistente aprobado recientemente por el Ministerio de Obras Públicas, y quién le dijo que La Catedral, el Alcázar de Colón, la iglesia Regina Angelorum, la Fortaleza Ozama y las demás edificaciones coloniales fueron estructuras construidas con un criterio sismo resistente, si hasta 1562 ellos no sabían que en nuestra isla ocurrían grandes terremotos como el que en esa fecha destruyó a Santiago y La Vega.

Si toda la ciudad colonial de Santo Domingo hubiese estado levantada sobre suelos arcillosos o arenosos, como los del Cibao, hace siglos que hubiese desaparecido con los grandes terremotos que ha sufrido nuestra isla desde 1562 hasta el presente, pero muy especialmente con el tremendo terremoto de 1946, y si la ciudad colonial de Santiago hubiese estado levantada sobre roca hoy estaría de pie.

El terremoto de México, en 1985, de magnitud 8.1 Richter, igual al nuestro de 1946, tuvo su epicentro a 330 kilómetros al noroeste del Distrito Federal,  sin embargo, destruyó toda la zona central y sur de la ciudad capital mexicana, por estar levantada sobre suelos flexibles de un antiguo pantano, mientras la zona periférica, construida sobre roca de buena calidad, se quedó de pie. Y O’ Reilly lo sabe muy bien.

La distancia desde Ciudad México al epicentro del sismo de 1985 es poco más del doble de la distancia desde Santo Domingo al epicentro del sismo de 1946, sin embargo, ciudad México fue destruida con el sismo de 1985 y la ciudad colonial de Santo Domingo quedó intacta con el terremoto de 1946. Y eso es lo suficientemente explícito para que todos estemos bien claros de las respuestas sísmicas de suelos y rocas.

Muchos ingenieros estructuralistas defienden sus estructuras construidas supuestamente a prueba de sismos, sobre la supuesta base de que sobre los suelos flexibles ellos construyen estructuras rígidas, y que sobre las rocas rígidas ellos construyen estructuras flexibles, con el supuesto fin de distanciar el período de vibración del suelo del período de vibración de la estructura, y así evitar resonancia, pero usted les puede preguntar hoy mismo: y cuál es el período de vibración de cada suelo donde usted ha levantado cada estructura?, Tiene usted esos datos?, Cómo los obtuvo? Porque si usted no tiene esos datos no le puede decir al país que sus estructuras son sismo resistentes.  

Mejor diga que usted espera que sus estructuras sean sismo resistentes, pero no afirme que lo son, porque con el próximo sismo son muchas las estructuras que van a colapsar.

El viaducto de Hanshin, en Kobe, Japón, fue reforzado por los estructuralistas japoneses para soportar un sismo de magnitud 8.2 Richter, y poco tiempo después, en 1995, fue destruido por un sismo de 7.3 Richter, es decir, por una sacudida 10 veces menor a la esperada, y todo porque la aceleración del suelo flexible fue el doble de la aceleración utilizada en el rediseño, y los estructuralistas responsables de la obra quedaron muy mal parados ante la sociedad japonesa y ante el mundo, y quedaron como desconocedores del real comportamiento sísmico de los suelos. Y muchos de los de aquí se creen mejores que los japoneses.

El peor error que puede cometer un buen estructuralista es pretender ignorar los diferentes comportamientos sísmicos de rocas y suelos, y las respuestas sísmicas de las estructuras levantadas sobre rocas y suelos, y peor aun cuando ello se hace defendiendo exclusivamente el ejercicio profesional como constructor, dejando de lado la realidad sísmica de una isla que ha sido estremecida por grandes terremotos que han producido cientos de miles de muertes, donde se espera un nuevo gran terremoto, y donde la gente espera estar debidamente informada sobre los peligros que acechan fruto del riesgo sísmico y fruto de la gran vulnerabilidad de las estructuras públicas y privadas levantadas sobre suelos flexibles de mal comportamiento sísmico.

Esperemos que Dios se apiade del desprotegido pueblo dominicano.

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