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Terremotos, suelos, estructuras y sentido común. - Osiris de Leon

Terremotos, suelos, estructuras y sentido común.

By Alvin Osiris d León Melendez - Mar Jul 17, 11:56 am

Dicen que el sentido común es el menos común de todos los sentidos, pero aun así hay
mucha gente, entre ellos académicos y no académicos, que han nacido con un sentido
común muy bien desarrollado, lo que indica que a veces no hay que ser un brillante
profesional para tener sentido común, y que hay profesionales que no tienen sentido común.

Estando recientemente en Barranquilla, invitado por la Alcaldía de allí, para, junto a otros
especialistas colombianos, cubanos y chilenos, analizar la situación de los deslizamientos
de las laderas occidentales que han hecho colapsar miles de viviendas, edificios, calles,
aceras y tuberías, y presentar soluciones prácticas que impidan la quiebra económica de la
Alcaldía, recomendamos reducir el peso de las masas arcillosas deslizantes y drenar el agua
intersticial y el agua superficial. Como debe ser.

En el auditorio estaban presentes profesionales de la ingeniería, contratistas de obras
derrumbadas y funcionarios de la Alcaldía, y una de ellas tomó un turno para decir que se
sentía confundida con nuestra recomendación, ya que los geólogos de Barranquilla le habían
recomendado poner mucho peso sobre los derrumbes para estabilizarlos, es decir, construir
muchas edificaciones encima de los suelos que se derrumban. Quizás por no entender las
causas del problema, y las soluciones naturales, es que han tenido derrumbes indetenibles
durante los últimos 40 años.

Considerar que poner más peso a una masa de suelo que se desliza, es la mejor forma de
estabilizarlo, demuestra falta de sentido común, ya que durante las inspecciones de los
derrumbes nos encontramos con una humilde señora iletrada, que habita en uno de los
sectores marginados que se deslizan, y nos explicó que para evitar que su casa se derrumbe
le ha colocado arena a su alrededor como forma de drenar el agua de lluvia, y que para
sacar el agua del subsuelo ha sembrado matas de plátano que absorben el agua. Genial.

El gran sentido común de esa humilde señora iletrada nos impresionó tanto que así lo
destacamos en nuestro informe técnico, y hasta recomendamos que sea designada como
facilitadora y promotora de soluciones entre los demás vecinos de otros sectores que se
derrumban, porque ella entiende el problema geotécnico e hidrogeológico mejor que muchos
profesionales egresados de universidades.

De manera casi secuenciada, tres días después, al dictar una conferencia en la Pontificia
Universidad Católica Madre y Maestra, sobre suelos y terremotos en la ciudad de Santiago,
un ingeniero estructuralista presente en el público agotó un turno para calificar de
falacias lo dicho por nosotros sobre la vulnerabilidad de las edificaciones altas, con pisos
blandos, construidas sobre los suelos arcillosos de Santiago, y se atrevió a decir, frente a
todos los presentes, que en los suelos arcillosos, mientras más alto es un edificio, mejor
comportamiento tiene al momento de un terremoto. Santo Dios. Cuánto nos falta aprender!
La forma arrogante de hablar de este ingeniero estructuralista que se considera experto en
estructuras sismo resistentes, y la de otros estructuralistas que piensan igual a él, es lo que
explica por qué el terremoto de Haití, de magnitud 7.0, destruyó 300 mil viviendas, 30 mil
comercios y 5 mil escuelas construidas sobre las zonas arcillosas de Puerto Príncipe; explica
el por qué el temblor de 6.5M ocurrido el 22 septiembre de 2003 destruyó tantas viviendas
y escuelas en Puerto Plata; y por qué los pequeños temblores de 5.2M de Ocoa y Nagua, en
este año 2012, dañaron escuelas, hospitales y viviendas en Ocoa, Azua, Nagua y Sánchez.

Hay ingenieros en ejercicio que al carecer del más mínimo sentido común, se constituyen en
peligros públicos para la ciudadanía, ante la indiferencia del ministerio de obras públicas, con
el agravante de que se sienten tan seguros de sus conocimientos invertidos, que hasta se
expresan de forma desafiante, porque no hay nada más atrevido que la ignorancia extrema.

Vistas así las cosas, quizás el mayor peligro para la ciudadanía no lo representan los
terremotos, sino aquellos ingenieros estructuralistas que se niegan a entender y aceptar las
formas diferentes de comportamiento sísmico de los suelos flexibles.

El ingeniero estructuralista que no entienda muy bien lo que ha de pasar del suelo hacia
abajo al momento de un fuerte terremoto, jamás podrá diseñar y construir una buena
estructura que al momento de un terremoto responda bien del suelo hacia arriba.

Países como Japón, Estados Unidos, México, Chile, Taiwán, Turquía, India, Rusia y China,
entre otros, donde hay muy buenos ingenieros especializados en estructuras sismo
resistentes, respetan los suelos arcillosos y arenosos y limitan la altura de las edificaciones,
porque los terremotos del pasado han provocado grandes destrucciones sobre los suelos
flexibles, no obstante las modernas metodologías de amortiguamiento lateral y vertical
para absorber las deformaciones estructurales provocadas por las aceleraciones sísmicas
horizontales y verticales de esos suelos flexibles.

Los ingenieros estructuralistas diseñan sus estructuras asumiendo muchas variables que
desconocen, porque nunca se conoce anticipadamente la magnitud del sismo, ni la ubicación
del epicentro, ni la distancia hipocentral, ni la duración del sismo; pero tampoco se ocupan
de medir las velocidades de propagación de las ondas sísmicas de corte, ni el período
de vibración del suelo, ni el módulo de rigidez de la roca o suelo, ni el módulo de Young
dinámico. Construimos suponiendo datos sísmicos que desconocemos.

Pero así como hay suelos diferentes, hay ingenieros diferentes, porque en honor a la verdad,
hay muchos ingenieros especializados en estructuras sismo resistentes que se esfuerzan
en conocer cada día más sobre las diferentes respuestas sísmicas de los diferentes tipos
de suelos, porque han visto que estructuras malas, construidas sobre rocas buenas, han
respondido muy bien al momento de un terremoto, y que estructuras aparentemente
buenas, construidas sobre suelos flexibles, como en China, México y Haití, han respondido
muy mal y han colapsado provocando miles y miles de muertes, y están conscientes de que
en materia de sismos todavía hay mucho que aprender para proteger a la gente que está desprotegida.

Por: R. Osiris de León.

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