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Presiones sobre el Sismológico de Mayagüez - Osiris de Leon

Presiones sobre el Sismológico de Mayagüez

By Alvin Osiris d León Melendez - Mie Ago 08, 4:14 pm

El 26 de diciembre de 2004, un terremoto de magnitud 9.1, con epicentro en Sumatra, generó un maremoto que mató unas 280,000 personas en 16 países del sudeste asiático, desastre que pudo evitarse si la región hubiese contado con un sistema de alerta temprana de maremoto, y se hubiese ordenado evacuar de inmediato todas las zonas costeras en peligro de inundación. Una grave falla humana que ha sido reconocida por todos los especialistas.

El martes 12 de enero de 2010, a las 5:53PM, al sentirse una fuerte sacudida sísmica en toda la Rep. Dominicana, desde el programa El Gobierno de la Tarde, de la emisora Zeta 101, la de mayor audiencia nacional, se comunicaron con las autoridades de la Comisión Nacional de Emergencias para saber qué ocurría, y la respuesta fue que ellos desconocían lo ocurrido.

De inmediato nos comunicamos con el Instituto Sismológico de Mayagüez, quienes nos respondieron que se había producido un sismo de magnitud 7.1 en las cercanías de Puerto Príncipe, y eso lo comunicamos a todo el país a través de la misma emisora Zeta 101, y explicamos que dados los suelos arcillosos blandos del valle de Puerto Príncipe, y las frágiles construcciones de allí, debíamos esperar graves daños materiales y humanos. Y así fue.

Esa rápida información sirvió de base para que el Gobierno Dominicano activara a sus ministerios y organismos de socorro para salir rápidamente en ayuda de un pueblo vecino donde se acababa de producir una tragedia sísmica, cuya contabilidad final quedó en 316,000 muertes, 350,000 heridos, y 1.5 millones personas sin hogar.

Casi 600,000 mil personas murieron a causa de dos terremotos ocurridos en dos puntos muy distintos, y muy distantes, en el planeta tierra, y eso debe ser motivo más que suficiente para que los sistemas de monitoreo de eventos sísmicos estén siempre alertas y puedan dar todas las informaciones requeridas por la población y por los organismos de socorro, en los primeros tres minutos luego de ocurrido un evento sísmico.

El día 05 de enero de 2012, a las 5:35AM, un sismo sacudió la región Sur de la Rep. Dominicana y despertó a los dominicanos, y de inmediato la gente entró en pánico porque en algunos medios de comunicación se emitió una alerta de maremoto, pero a seguidas nos comunicamos con el Instituto Sismológico de Mayagüez quienes nos respondieron que se había producido un sismo de magnitud 5.2 en las cercanías de Ocoa.

Esa información fue suficiente para que inmediatamente comunicáramos a todo el país, a través de la emisora Zeta 101, y a través de una docena de medios de radio y televisión, que volviéramos a la calma porque no había ninguna posibilidad de maremoto, ya que un sismo de magnitud 5.2, tierra adentro, no produce maremotos. Y entonces todo el pueblo dominicano volvió a la calma, porque una voz académicamente autorizada, y reconocida, estaba explicando en términos científicos cual era la realidad sísmica del momento.

Pero lo de Haití y lo de Ocoa despertó celos en las ineficientes autoridades de alerta y de socorro de la Rep. Dominicana, quienes, a pesar de que no entienden nada sobre sismicidad, si entienden que sólo ellos están facultados para dar esas informaciones, aunque sea varias horas después de ocurrido el evento sísmico, sin importar que ese evento sísmico tenga epicentro marino, hipocentro poco profundo y suficiente magnitud para producir un inmediato maremoto que destruya nuestras costas, matando a turistas, a ciudadanos y a pescadores.

Esos celos han llegado al colmo de extenderse más allá de las fronteras dominicanas, y el pasado domingo 05 de agosto de 2012, cuando a las 5:51PM se produjo una sacudida sísmica en Rep. Dominicana, llamamos de inmediato al Instituto Sismológico de Mayagüez, quienes nos respondieron que tenían instrucciones precisas de no dar informaciones a nadie de Rep. Dominicana, salvo a la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) y al Instituto Sismológico Universitario de la UASD, lo cual es una insensatez inadmisible en contra del libre acceso a una información sísmica que puede salvar miles de vidas.

Afortunadamente la información fue servida de inmediato por la Red Sísmica del Servicio Geológico de los Estados Unidos y por varias de las aplicaciones sísmicas de que disponemos en nuestros teléfonos móviles y tabletas, y pudimos informar oportunamente a la población sobre la magnitud, el epicentro y el hipocentro, y que no había riesgo de maremoto, cuando nuestras instituciones, por ser domingo, no daban señales de presencia.

Imagínese usted que hubiese sido un sismo de magnitud 8.1, igual al ocurrido en la misma zona Nordeste el domingo 4 de agosto de 1946, a la 1:00PM, el cual generó un maremoto que mató a casi todos los residentes en la comunidad de Matanzas, y que ahora hubiésemos tenido una situación similar a la de Sumatra 2004, o a la de Chile 2010, o a la de Japón 2011, con miles y miles de muertes por el tsunami.

Quién asumiría la responsabilidad de la negativa de información del Instituto Sismológico de Mayagüez, y las trágicas consecuencias de la respuesta tardía de la población por no disponer de información válida y oportuna, principalmente si hubiesen muerto miles de turistas que disfrutaban de las playas dominicanas en un cálido domingo. O acaso no aprendimos la lección del maremoto de Sumatra en diciembre del 2004.

Pero si bien es pecaminoso y horripilante que unos funcionarios dominicanos no entrenados en sismicidad se atribuyan el derecho de exigir al Instituto Sismológico de Mayagüez que no dé a ningún dominicano ninguna información relativa a un evento sísmico que acaba de ocurrir, simplemente porque esos funcionarios se creen los únicos con derecho a informar públicamente sobre esos eventos, peor aún es que el Instituto Sismológico de Mayagüez acepte y aplique esa mordaza informativa, porque en caso de una tragedia todos sus directivos serían acusados en los tribunales internacionales de ser responsables de muertes atribuibles a negativas y a retrasos en la entrega de informaciones vitales.

Suponemos que cuando el Congreso de la Rep. Dominicana, el Congreso de los Estados Unidos y la Gobernación de Puerto Rico, tomen conocimiento de esta confabulación perversa entre autoridades dominicanas y puertorriqueñas, en contra de nuestra sociedad, y en contra de los turistas que nos visitan, y dada la gravedad de la misma, ordenarán una exhaustiva investigación al respecto e identificarán y sancionarán a cada uno de los responsables, sean civiles o militares.

Los institutos sismológicos y las agencias meteorológicas que no estén disponibles para servir con urgencia instantánea las informaciones inmediatas de cada sismo o fenómeno meteorológico ocurrido en su región, no sirven para nada, y sus directivos deben ser inmediatamente removidos de sus cargos que son pagados con fondos públicos para servir a todo el público, sin distinción de rango.

En Chile, quienes el 27 de febrero de 2010 se retardaron en transmitir informaciones y decisiones respecto al sismo y al maremoto subsiguiente, pagaron sus errores con la amonestación pública, la destitución, y el encarcelamiento. Chile dio un ejemplo, pero China también lo hace igual.

Hay que dar duros ejemplos a los funcionarios y técnicos irresponsables e indolentes a quienes no les importa la vida de cientos de miles de personas que pudieran estar en peligro de maremoto luego de un fuerte sismo, quienes por simple egoísmo en el manejo de la información exponen a un grave peligro a toda la población.

Si los organismos de alerta y de socorro de la Rep. Dominicana estuviesen dirigidos por entendidos en sismicidad y estuviesen siempre pendientes a sus responsabilidades, fueran siempre los primeros en suministrar las informaciones y los análisis de peso, se ganarían el respeto de todo el país y tendrían el protagonismo que siempre han querido tener.

por: R. Osiris de León

Fuente  El Dia

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