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Escupir la comida ajena - Osiris de Leon

Escupir la comida ajena

By Alvin Osiris d León Melendez - Vie Oct 05, 9:21 pm

En los años de nuestra temprana juventud, todos solíamos reír cuando un personaje pintoresco de nuestro pueblo natal de Navarrete, personaje que no era cuerdo, se enojaba con quienes le molestaban con bromas pesadas, y luego, en un acto de retaliación calculada, esperaba a que sus molestosos estuviesen comiendo algún pastelito, empanada, o cualquiera de esas frituras de la calle, y les escupía lo que comían, pero lo extraño de ese personaje, era que sólo escupía las comidas de otros, pero nunca escupía la comida propia, quizás consciente de que las bacterias contenidas en la saliva producen tanto asco y contaminación que sólo se debe escupir la comida ajena.

Y de forma casi paralelamente similar, hoy vemos como importantes figuras nacionales, quienes sin ser desjuiciados, como nuestro pintoresco compueblano, frecuentemente se dan a la tarea de escupir las comidas de los otros, pero nunca escupen las comidas propias, pues usted les ve atacar y denostar rabiosamente a todo lo que les sea adverso en términos políticos, religiosos, laborales, profesionales, comerciales, sectoriales y hasta sentimentales, pero nunca escupen la comida propia.

Usted ve a dirigentes políticos detractar a sus adversarios acusándoles de corrupción, de ineficiencia administrativa, de incapacidad profesional, y hasta de incapacidad mental, pero nunca se atreven a decir lo mismo de sus compañeros de partido, ni de su candidato presidencial, quienes hacen cosas peores a las que ellos critican en sus adversarios, pero para ellos ese método es válido porque la única comida que hay que escupir es la ajena.

Usted ve a grupos empresariales acabar con los otros grupos que representan su competencia industrial o comercial, y dicen que los productos de la competencia no sirven, que están contaminados, que no cumplen con los estándares mínimos requeridos, etc., etc., pero nunca dicen absolutamente nada sobre la mala calidad de sus propios productos, porque la comida propia no se escupe, pero se escupe la ajena.

Usted ve a sindicalistas y a transportistas detractar permanentemente a los dirigentes de los grupos competidores, los ve interceptar y apalear a transportistas y taxistas que supuestamente han invadido rutas ajenas, y no reparan en acusarles hasta de crímenes con tal de sacarles de competencia, pero esconden las tropelías propias, pues sólo se escupe la comida ajena.

Usted ve a religiosos cuestionar de manera pecaminosa a los líderes de las otras religiones y sobre dimensionan los pecados cometidos por quienes dirigen las otras religiones, pero nunca critican los pecados propios, ni los pecados de los líderes de sus propias religiones, porque esa es la comida de la casa, y esa no se escupe, ya que en la guerra sólo se escupe la comida ajena.

Usted ve a muchos comunicadores que detractan sin piedad a las empresas donde trabajan otros, aunque sean sus amigos y sus compueblanos, pero no se atreven a decir absolutamente nada en contra de ninguna de las empresas donde ellos trabajan, ni contra las empresas a las que les prestan servicios profesionales ocasionales, porque esa es la comida propia y esa no se escupe.

Usted ve a ciudadanos que lanzan misiles contra proyectos que no les simpatizan, y lo hacen sin reunir datos científicos valederos, alegadamente porque contaminarían las aguas y el medio ambiente, aunque allí casi no haya agua, pero nunca se han atrevido a criticar la contaminación de las instituciones y universidades donde trabajan, ni dicen que en su casa no hay alcantarillado sanitario y que por tal razón sus heces cargadas de bacterias coliformes son descargadas directamente a las aguas subterráneas que todos utilizamos diariamente para cocinar, bañarnos y cepillarnos, y que serán las aguas necesarias para la subsistencia de las futuras generaciones, siendo esta la mayor contaminación que hoy sufren nuestras aguas, y eso lo hemos escrito en libros nacionales e internacionales, pero para ellos sólo se escupe la comida ajena.

Y no es que usted no deba criticar, claro que sí, critique, pero sea equilibrado, diga las cosas como realmente son, sin distorsiones ni exageraciones, cuestione lo malo de los demás, pero cuestione lo malo de usted, de su institución, de su universidad, de su empleador y de sus clientes, como lo hacemos nosotros; cuestione los pecados de las otras religiones, pero cuestione a su propia iglesia, como lo hacemos nosotros; cuestione las demás empresas, pero cuestione la suya, y cuestione a los otros partidos políticos, pero cuestione al suyo, y de ser necesario renuncie, como lo hemos hecho nosotros, porque la gente no es tonta y se da cuenta cuando usted sólo escupe la comida ajena.

Seamos sensatos, critiquemos la contaminación ambiental de todas las empresas, sin excepción, sin sectores preferidos, ni sectores enemigos, y hagamos un mea culpa de la gran contaminación que todos nosotros producimos diariamente, de la contaminación generada por nuestros vehículos, nuestros inodoros y basuras, la agropecuaria que nos provee alimentos, y la gran contaminación y degradación que se produce en otros lugares del planeta para proveernos de alimentos, lujos y comodidades imprescindibles para nosotros, como vehículos, televisores, teléfonos, computadores, refrigeradores, energía, baterías, etc., etc. Dejemos de escupir solamente la comida ajena.

Y cuando usted se oponga a algo, porque hay suficientes y válidas razones para oponerse, proponga una solución alternativa, y demuestre que usted es como el buen médico, que no sólo diagnostica la enfermedad, sino que usted también presenta la receta para la cura, y que no lo hace simplemente por escupir la comida ajena.

A veces creemos que la vida es como el Retrato de Dorian Gray, donde sólo avejenta y se arruga el retrato.

Escrito por: R. Osiris de León (osirisdeleon@gmail.com)

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